Cómo lavar ropa en casa sin dañarla
Para lavar ropa en casa sin dañarla hay cuatro reglas: separar por color y tipo de tela, leer la etiqueta de cuidado antes de cada lavado, usar la cantidad justa de detergente y elegir la temperatura correcta (agua fría para casi todo). Aquí te explicamos cada una — y cuándo es mejor no arriesgarte y dejarla en manos profesionales.
1. Separa tu ropa por colores y tipo de tela
El primer paso para un lavado exitoso es separar correctamente tu ropa. Divide tus prendas en al menos tres grupos: blancos, oscuros y colores. Esto evita que los tintes se transfieran y manchen otras prendas durante el ciclo de lavado.
Además de separar por color, agrupa las prendas por tipo de tela. Las toallas y jeans son más pesados y abrasivos, por lo que pueden dañar telas más ligeras como blusas de algodón fino o ropa deportiva. Si tienes prendas de seda, cashmere o lana, lo ideal es lavarlas por separado o considerar nuestro servicio de lavado de prendas delicadas.
2. Lee siempre las etiquetas de cuidado
Las etiquetas de tu ropa no están ahí por decoración. Cada símbolo te indica la temperatura máxima de lavado, si la prenda puede ir a la secadora, si requiere planchado especial y si necesita lavado en seco.
Ignorar estas instrucciones es la causa número uno de prendas encogidas, decoloradas o deformadas. Tómate unos segundos antes de meter la ropa a la lavadora — tu ropa te lo agradecerá.
Un tip: si la etiqueta indica "Dry Clean Only" (solo lavado en seco), no intentes lavarla en casa. Es mejor llevarla a profesionales que cuenten con los solventes y equipos adecuados.
3. Usa la cantidad correcta de detergente
Uno de los errores más comunes es usar demasiado detergente pensando que más jabón equivale a más limpieza. En realidad, el exceso de detergente deja residuos en la ropa, puede causar irritación en la piel y deteriora la lavadora con el tiempo.
Sigue las indicaciones del fabricante del detergente y, si tienes una lavadora de alta eficiencia (HE), usa detergentes específicos para este tipo de máquina. Para ropa de cama como sábanas, edredones y cobijas, un detergente suave con perfume ligero es lo ideal.
4. Elige la temperatura adecuada
El agua fría (30°C o menos) es suficiente para la mayoría de las prendas del día a día. Preserva los colores, reduce el consumo de energía y es más suave con las telas. Reserva el agua caliente (60°C) para ropa blanca de algodón muy sucia, toallas y sábanas que necesitan desinfección profunda.
Para ropa deportiva y sintética, el agua fría es siempre la mejor opción. Las temperaturas altas pueden dañar las fibras elásticas y reducir la vida útil de estas prendas.
Recuerda que la temperatura del secado también importa. Si puedes, seca al aire libre. Si usas secadora, elige la temperatura baja para prendas delicadas y media para algodón y toallas.
5. ¿Y cuándo es mejor no lavar en casa?
Hay prendas donde el riesgo no vale la pena: trajes y vestidos de paño, seda, cuero, prendas con apliques o pedrería, y los edredones grandes que no caben en la lavadora (o no se secan bien y terminan oliendo a humedad). Para esos casos existen el lavado en seco, el cuidado de prendas delicadas y el lavado de edredones y ropa de cama — con recogida y entrega a domicilio en Bogotá.
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